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Conversión en Cuaresma

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PODRÍA SER TU ÚLTIMA OPORTUNIDAD...¡NUNCA SE SABE!

 Naturalmente, las estadísticas no nos permiten conocer el juicio de Dios en porcentajes, pero dejan ver la gravedad de la situación actual en la vida de quienes se dicen o son católicos y el riesgo de condenarse en que viven tantas almas. Generalmente, como es la vida será la muerte. Y ni que decir de tantos supuestos "católicos" que niegan las enseñanzas fundamentales de la Iglesia. Han hecho un bufete de las creencias y eligen cuáles creer y cuáles no, según su gusto y conveniencia. Otro tanto hacen con las enseñanzas morales. Ciertamente vivimos tiempos de gran apostasía. La Santísima Virgen ha dicho en Fátima que muchos se condenan porque no hay quien rece por ellos (por su conversión).

CONVIÉRTETE AL SEÑOR TU DIOS

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¡Pónganos a prueba!

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Los enemigos del alma a combatir: mundo, demonio y carne
 
La vida del católico es una milicia, una guerra constante hasta que muere. No hay nunca cabida para la inacción o el derrotismo. Por el contrario, su lucha debe ser viril hasta el último día.
 
 Debe vencerse primero a sí mismo. Esa lucha se inicia contra su propia CARNE. Debe dominar su propio aguijón. Sin lucha interior y sin vida y crecimiento espiritual, cualquier batalla exterior será pobre. "Revestíos de la armadura de Dios para que podáis sosteneros ante las asechanzas del diablo", clama San Pablo (Ef. VI,11). Nuestra lucha no es sólo contra nosotros mismos, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos. Por ello la Iglesia considera al MALIGNO como el segundo enemigo del alma. Esa batalla se prolonga contra el MUNDO que busca imponer sus máximas en contra de Dios. Ese mundo que no debe absorbernos y contra el cual debemos combatir vigorosamente hasta el final para no ser contaminados. El católico batalla con la espada de la fe, pero sabe que ésta sin las buenas obras está muerta. Para ello debe primero conocer bien esa fe y saber cómo defenderla. Un miliciano debe ser prudente, pero no según la carne, pues no debe saber de temores y cobardías. Dios da a cada quien un frente desde el cual combatir. Por eso el cristiano debe conocer cuál es su entorno, sus capacidades y por dónde debe luchar por Cristo. Su batallar debe reflejar su amor a Dios, a su verdadera Iglesia y al prójimo, al que busca salvar. Sabe que va contracorriente, contra los dictados del mundo y de los enemigos de Dios. Ello no lo achica sino, por el contrario, es timbre de gloria, pues los borregos nunca han aportado nada. Prefiere ser del puñado de hombres que a fuerza de tener el coraje de ser inactuales, tienen la capacidad de ayudar a salvar la época que les ha tocado vivir. El cristiano debe ser soldado de tiempo completo. No hay tiempo para la remembranza de batallas pasadas, como hacen los generales retirados. La lucha no termina sino hasta que alcancemos la bienaventuranza eterna. No hay tiempo para descansos ni para armisticios con el error y el pecado. Ni niño, ni joven, ni adulto, ni viejo, ni enfermo, puede detenerse. Su lucha puede adecuarse a su momento y circunstancia, pero nunca termina. El católico militante debe estar siempre alerta para reconocer al enemigo con cualquier careta que se presente, así sea de una autoridad que con la piel de oveja esconde el pelaje de lobo y busca enseñar una doctrina diferente a la que por dos mil años enseñó la verdadera Iglesia y que, para guardarla y transmitirla inalterable, ésta recibió en depósito de Cristo. Ya el Redentor nos advirtió que nos cuidáramos de los falsos pastores.
 
Bien dijo S.S. León XIII: "Los cristianos han nacido para la lucha". La Verdad no se impone por sí misma, sino que se abre paso en medio de enormes dificultades y suele dejar mártires entre los que se esfuerzan por defenderla. De ahí que Donoso Cortés sentenciara: "La guerra se dilata tanto como el espacio, y se prolonga tanto como el tiempo. Sólo en la eternidad, patria de los justos, puedes encontrar descanso; porque sólo allí no hay combate; no presumas, empero, que se abran para ti las puertas de la eternidad si no muestras antes las cicatrices que llevas; aquellas puertas no se abren sino para los que combatieron aquí los combates del Señor gloriosamente, y para los que van, como el Señor, crucificados".
 
 Valga recordar este suceso:
PÓNGANOSAPRUEBA

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Vivir una cuaresma apasionante

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Publicado por P. Francisco Javier Domínguez en www.adelantelafe.com

La Cuaresma es un momento de gran importancia para todos los cristianos. Es la preparación interior y exterior, del corazón y la vida para llegar a vivir profundamente la Semana Santa y acompañar a Nuestro Señor Jesucristo en su Pasión, Muerte y Resurrección. Es por ello la Cuaresma un tiempo de CONVERSIÓN y PENITENCIA en el que las gracias del cielo no nos van a faltar para morir al hombre viejo y renacer con Cristo a una vida nueva. Os animo a todos a que no perdamos el tiempo, y nos tomemos con responsabilidad este tiempo litúrgico tan importante para nuestras vidas y por ello para la vida de la Iglesia, que hoy más que nunca necesita verdaderos cristianos que por amor a la Cruz desafíen al mundo. Como nos decía nuestra querida Santa Ángela de la Cruz. Mucho ánimo a todos. Con ilusión, con mucho a amor a Dios y a las almas. Con responsabilidad cristiana y con una gran lucha contra la pereza y el acomodamiento. Solo quién vive una Cuaresma Santa podrá vivir una Semana Santa. Démosle gloria a Dios con nuestras vidas entregadas. Seamos verdaderas Víctimas Vivas como nos dice San Pablo en la carta a los Romanos en el capítulo 12. En esta cuaresma se pueden salvar muchas almas, pueden salir muchas almas del purgatorio, muchos hermanos saldrán del pecado… Pero tu y yo no podemos vivir una Cuaresma laxa y descafeinada. Tenemos que permanecer junto a la Cruz con el amor de los amores, con el amor más grande. Que nos ama incluso donde nosotros mismos no somos capaces de amarnos. Para esto vino Cristo a la tierra: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Para quitar el pecado que esclaviza al ser humano en las tinieblas. Si somos fieles, si verdaderamente nos unimos a Cristo, todos los sacrificios, abstinencias, ayunos, negaciones de nosotros mismos… Todo eso entregado con amor a Dios, es derramado en gracia s sobre las almas, por todo el mundo. ¿Te animas a vivir una Cuaresma Santa?

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