ORACIONES DE LA MAÑANA Y OFRECIMIENTO DE OBRAS
Por el Padre Paulino Toral Vélez, de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote
Jesús no fue un "niño fenómeno", pero sí un "niño fenomenal"
Jesús es nuestro Maestro, no sólo por lo que dice, sino por lo que hace; y no sólo por lo que hace, sino por el modo cómo lo hace. Si el poeta Machado enseñaba que "hacer las cosas bien hechas, importa más que el hacerlas"[1], Jesucristo, aventajándolo, como insuperable Maestro, nos enseña con su ejemplo: hacía bien hecho todo lo que hacía; y tanto, que la gente lo comentaba:"todo lo hace bien"[2]. Nuestro Señores el Maestro de maestros. El Maestro perfecto. Es nuestro Modelo en los detalles más pequeños.
Jesús, Nuestro Señor, jamás en la vida hizo algo mal hecho; ni siquiera cuando era niño. Evidentemente, no era un "niño fenómeno"[3]. Cada día Él, desde que era un bebe, tuvo que ir aprendiendo todo, igual que tú y yo; y cada vez hacía mejor lo que hacía. Pero siempre hizo todo del mejor modo que podía hacer y sabía hacer. La Virgen y San José tuvieron que enseñarle la verdad, ¡siendo Él, la Verdad!; tuvieron que enseñarle a caminar, ¡siendo Él el Camino; tuvieron enseñarle a trabajar, ¡siendo Él el Creador!; y hasta tuvieron que enseñarle a pronunciar las palabras, ¡siendo el la Palabra!... ¿No te parece maravilloso?
Como Dios, el niño Dios sabía todo lo que sabe Dios: absolutamente todo. Pero como humano, Jesús, aunque tenía una inteligencia excepcional, tuvo que aprender, como nosotros. Su inteligencia humana era limitada y necesitada de ese proceso tan nuestro que se llama "aprendizaje":




