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Comunión en la mano: ¿Quién se va a creer que Dios está en la Hostia?

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comunión en mano

Publicado por Sonia Vásquez en www.adelantelafe.com

¿Vds. se imaginan a Teresita de Liseaux o a Dominguito Savio Comulgando en la mano?… Estoy segura que han respondido que ni de broma. Normal, sencillamente es impensable. Ni ellos ni ninguno de nuestros grandes Santos de la historia, hubieran osado hacerlo.

El otro día me encontraba en una Iglesia con un cartel tamaño póster en el cual se explicaba como Comulgar en la mano. Me recordó a las instrucciones de los juegos didácticos, en las que lees, vuelves a leer y no te enteras de nada. Me preguntaba por qué tanto esfuerzo, cuando no hay nada más sencillo que Comulgar en la boca,no hace falta instrucciones porque nunca se confunde uno. Hay Sacerdotes que dedican todo su esfuerzo y entrega a este apostolado y para ello, están dispuestos sacrificar la belleza de un Templo Gótico poniendo sobre sus columnas semejantes aberraciones. Este es el nivel actual de parte de nuestro Clero. Leía con agrado la noticia que nos traía mi compañero Germán Mazuelo, en la cual nos contaba que el Obispo de Oruro prohíbe la Comunión en la mano. Le deseo a Monseñor un gran futuro con esta iniciativa, es un ejemplo de un Buen Pastor.

Hemos hablado por activa y por pasiva de este tema, de cómo se debe recibir al Señor correctamente, “de rodillas y en la boca”, pero créanme, nuestros esfuerzos deben seguir encaminados a ello,  hay una corriente modernista, me atrevería a decir que incluso terrorista, que tiene un claro interés en dinamitar el Sagrario, ¿Lo vamos a permitir? Jamás. No desfallezcamos en esta lucha, sigamos hasta el martirio, si es necesario. Nuestras palabras nunca serán suficientes para dar Gloria al que tanto nos Ama, ¿Cómo nos vamos a cansar de defender a Cristo que está presente en la Hostia? Me conmueve especialmente el Evangelio de la hemorroísa,“cum audisset de Iesu, venit in turba retro et tetigit vestimentum eius”, Jesús era oprimido por la muchedumbre y ella, ni se atrevió a tocarlo, se conformó con acariciar levemente su manto, no se permitió ni rozar al Señor con uno de sus dedos y nosotros, indignos siervos, no sólo nos atrevemos a cogerlo con nuestras manos como si se tratara de un objeto cualquiera, sino que además, ni siquiera somos conscientes de que delante de nosotros está el Rey de Reyes.

El otro día me encontré a unos amigos y me llamó la atención lo que me comentaron. La conversación versaba sobre un Sacerdote al que no conozco personalmente, pero he escuchado hablar de él, según lo que se comenta, por lo visto, “no está bien de la cabeza”, así se lo escuché también a parte del Clero. No tenía ni idea de cual era el mal que aquejaba su cerebro, pero mientras charlaba con este matrimonio, casualmente, lo descubrí. Este Presbítero NO permite que la gente Comulgue en la mano, ¡Ya ven! ¡Pecador público! Condenado hasta por sus propios compañeros. Me llamó la atención como estos señores me relataban escandalizados este hecho, cuando ellos mismos, hasta la fecha, siempre los he visto Comulgar en la boca y es gente que acude diariamente a la Santa Misa. Es para pasmarse, no podemos ser más fariseos. Nos vamos dejando contagiar por lascorrientes luteranas y nos adaptamos a todo y así hemos llegado paulatinamente a estos sacrilegios que se cometen a diario delante de nuestros ojos y que en vez de pasmarnos, nos parecen hechos cotidianos, todo vale y todo está bien. Si Vds. no tienen claro de lo que les hablo, piensan que exagero o me invento algo, enciendan la televisión cualquier domingo y pongan la Santa Misa en el canal que más les guste, observen el momento de la Comunión y después, llamen al Obispo y pregúntenle porque se permite esa aberración pública y consentida, aunque es sabido de todos que nuestra Jerarquía está para otros temas más importantes, tales como representar a la Iglesia en algún evento futbolero o atendiendo a padrinos transexuales y demás variantes.

“Cuando se aproxime para Comulgar, coloque la mano derecha como trono de la izquierda, que va a recibir al Rey y Señor…Con todo cuidado cójalo con la mano derecha y llévelo a la boca”. Me quedé un rato leyendo el manual de instrucciones del Buen Comulgante, lo primero que hace uno, es mirar sus manos y aunque lo sepamos desde pequeños, el caos es tal que intentamos identificar cual es la derecha, cual es la izquierda y cual tiene que estar debajo o encima. Acto seguido intentas analizar lo del trono y en ese momento resulta imposible no esbozar una sonrisa. ¡Qué surrealista! No me extraña que el feligrés medio no se entere de nada, es un cachondeo. Como complicamos la vida, con lo sencillo que es abrir la boca y recibir al Rey y Señor como verdaderamente se merece, de las manos de sus Sagrados Ministros, sin rozarlo nada más que con nuestra lengua. El letrero remata con el siguiente punto, más pintoresco que los anteriores, “Lleve la Sagrada Forma a la boca delante del ministro de la Comunión. Si se da cuenta que un comulgante no llevó la Sagrada Forma a la boca, intente saber porqué, con caridad y discreción.”. Fíjense que importante el papel de los Laicos, acercarnos a dialogar con nuestros hermanos para saber por qué han decidido no llevar al Señor a la boca y así en vez de una acción de Gracias podemos hacer una tertulia con café y bollos. ¡Por favor! ¿Cómo se permite poner todas estas sandeces en un papel a la vista de todo el mundo? Esto es un abuso de autoridad, un insulto directo al Buen Dios. Sinceramente, yo no me siento parte de toda esta comedia absurda, pero sí me siento parte integrante de mi Iglesia, porque es la Iglesia de Jesucristo y tenemos derecho a decirlo, esto es una tomadura de pelo por parte de un Clero corrupto. El otro día leíamos la entrevista a Monseñor Schneider, un Obispo como Dios manda…Hay esperanza, no lo duden.

Para saber el por qué la gente se adapta a estas exigencias de un Clero autoritario y dictador cuyo lema es “iglesia horizontal” hay que ir más allá de un letrero cutre pegado en una pared, se trata de una maniobra perfectamente orquestada desde el inicio del Concilio Vaticano II. Mientras les escribo, acabo de recibir la llamada de mi madre diciéndome que “jamás conseguirán que ella Comulgue en la mano”, ¡Bravo mamaíta! Una superviviente.

st-peter-communion-serving-081510jpg-dbe0fadc4c579c4b¿Cómo se consiguió en un período express que la gente dejara de Comulgar en la boca? Muy sencillo, se empieza pisoteando la Liturgia, que todo parezca lo que sea menos la Santa Misa. Después para amenizar se pone música guitarrera, con panderetas y bongos y para finalizar le das el Copón a un laico y que “REPARTA” la Comunión como si fueran caramelos en una fiesta de Cumpleaños. Oigan, esto es muy triste escribirlo, pero desgraciadamente es la realidad que nos rodea, no me estoy inventando nada que no puedan ver en sus Parroquias. Con toda esa fanfarria, ¿Quién se va a creer que el mismo Dios está presente en la Hostia? Nos tratan como si estuviéramos en un espectáculo circense y no nos queda más remedio que participar y aún encima se atreven a decir que esto es lo que queremos los Laicos, ¡Por favor! ¿A quién quieren engañar? Serán los Laicos a los que Vds. se encargan de adoctrinar diariamente con gran esfuerzo y entusiasmo y a los cuales, en muchas ocasiones no les queda más remedio que acudir a esa Parroquia porque no pueden desplazarse a otra. Y por si todo esto es poco, muchos Templos se han unido a la moda de poner pantallas de Televisión, ¿Saben para qué? Para que la gente tenga delante de los ojos la letra de la “Misa es una fiesta muy alegre, la Misa es una fiesta con Jesús”, este es el tema.

¿Vds. han ido a la Santa Misa Tradicional? Sino lo han hecho, intenten buscar un Templo aunque tengan que desplazarse dos horas en coche, las gracias espirituales que obtendrán compensarán todo el sacrificio que les puede suponer el desplazamiento. En la Santa Misa podrán observar como absolutamente nadie Comulga en la mano, todo el mundo lo hace de rodillas y en la boca  ¿Por qué? Muy sencillo, la gente vive el Sacrificio, no vive una tarde de merienda en el campo y los Presbíteros, como representantes de Dios, respetan la Liturgia y el Canto y todo ello te hace situar en el Calvario con el grupo de los que no abandonaron a Jesús, de los que lo siguieron a la Cruz y cuando llega el momento de recibir al Señor, no puedes por menos que caer de rodillas, abrir la boca y dejar que el Sacerdote deposite en tu lengua al mismo Dios. ¿Cómo pensar en ese momento en levantar las manos, empezar a aplaudir y cantar “alabaré, alabaré”? Impensable, acabamos de alojar al Amado en nuestra alma.

“Vete entonces a la sagrada mesa con los ojos bajos, juntas las manos, con porte respetuoso. Anda con gravedad y modestamente. Ponte de rodillas con alegría y felicidad en el corazón. Al comulgar ten derecha e inmóvil la cabeza y bajos los ojos, abre modestamente la boca, pon la lengua humedecida sobre el labio inferior y tenla inmóvil hasta que el sacerdote haya depositado en ella la sagrada forma. Puedes guardarla si quieres por un momento sobre la lengua para que Jesús, verdad y santidad, la purifique y santifique. Después, cuando la sagrada Hostia esté ya en el pecho, pon tu corazón a los pies del divino rey, tu voluntad a sus órdenes y tus sentidos a su mejor servicio.” (Julian Eymard)

¿Novus ordo = novus horror? No siempre es así, yo acudo a diario a la Santa Misa por el Novus Ordo y después de caminar 45 minutos, puedo asistir a lo que se considera una Misa normal. Pero seamos realistas, en general rozan el esperpento y lo absurdo: Manteles descuidados y horteras, plantas por el altar como si fuera un jardín botánico, hojas sueltas en vez de los Misales, Sacerdotes con Casullas estrafalarias o directamente sin ellas, todo indigno del Culto que merece su Majestad. La Consagración pasa desapercibida, apenas ya suenan las campanillas en ningún Templo y los reclinatorios han pasado a ser elementos decorativos de los desvanes parroquiales.

“¡Ah, con harta frecuencia la pobreza de culto es indicio de la debilidad de la fe! Mientras se mira a lo económico cuando se trata de Dios, nada se niega al lujo y a los, placeres. Nuestros padres comenzaban por Dios; y satisfecho de su servicio, Dios les daba el céntuplo.” (Julian Eymard)

El otro día observaba como un Presbítero lanzaba la píxide, el porta Viático, de un extremo a otro de una mesa, no me pregunten si estaba lleno o vacío. Reflexionemos, el mismo Dios está en la Hostia esperándonos.

“Ser poseído de Jesús y poseerle, he ahí el soberano reinado del amor; he ahí la vida de unión entre Jesús y el alma alimentada con el don recíproco de entrambos. El amado es mío en el santísimo Sacramento, porque se me da en don entero y perfecto, personal y perpetuo : así debo ser también yo suyo.”  (Julian Eymard)

Sonia Vazquez

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Pierde 10 minutos de tu tiempo y gánate la Eternidad

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Publicado por P. Pedro Monteclaro en www.adelantelafe.com

Lee esto en 10 minutos. Medítalo. Vívelo

  

  1. Si el infierno fuese mentira, también sería mentira el cielo y Dios también sería una mentira. Pero Dios existe y existe el Cielo y el infierno.  Nadie sabe lo terrible que es el infierno, sino sólo Dios. Porque para captar lo terrible que es el infierno se necesita ver al ser humano con una  Sabiduría y un Amor infinitos. Como sólo el vidente comprende lo que se pierde el ciego de nacimiento, y sólo el genial músico entiende lo que se pierde el sordo; así, sólo Dios sabe lo que significa para el hombre negarse a vivir en la Eterna Felicidad del Amor Misericordioso que Él le ofrece.  Para que tú no llegues jamás al infierno, por el infinito Amor que Él te tiene, Dios ha tramado toda la Redención. Todo por ti. No para la “humanidad”. Dicen que Dios no sabe contar sino hasta uno. Si fueses el único hombre de la historia, si sólo tú y tú solo, fueras la humanidad, igual Dios haría todo lo que ha hecho para salvarte. 
  1. Tú nunca dejarás de existir. Dios es eterno; porque no tuvo principio ni tendrá fin. Tú no eres eterno, pero posees un alma inmortal. Como persona, tuviste un comienzo, pero no tendrás un final. Hoy existes en el tiempo. Un día, dejarás este mundo para seguir existiendo en el más allá. Nunca dejarás de existir. Estás en el tiempo para elegir tu eternidad. Tú no has elegido muchas cosas importantes de esta vida. Lo más importante de esta vida no lo has elegido: no has elegido a tus padres, a tus hijos, a tus hermanos, tu país. Ni la existencia en este mundo, la has elegido: se te dio la vida sin pedirte opinión. No es una decisión; es un hecho: Existes.  No has elegido lo más importante de esta vida; pero sí eliges tu eternidad. Dios te da la vida en el tiempo con un único fin: para que elijas la de la eternidad…
  2. Vienes de la eternidad como un sueño, una idea, un proyecto de Dios que se hace realidad (“con amor eterno te amé” Jer 31:3); pasas por el tiempo, como una pelota de ping-pong toca la mesa y se va (“Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó”, Salmo 89); vives los años necesarios para ejercer tu libertad ante la predilección de Dios por ti; y vuelves a la eternidad habiéndole dicho a Dios sí, yo también te elijo a Ti; o no. Este es el resumen de toda tu vida. “Te He amado antes del tiempo, te he amado en el tiempo, y te amaré más allá del tiempo” (Alfonso Gálvez, Acerca de la Oración). Eres como un pececillo sumergido en el océano; pero con libertad para permanecer en él o salirte y morir: fuera del Océano infinito del Amor divino está sólo la nada eterna del infierno. Al llamarte a la vida como persona humana (humana, pero persona), Dios se pone a tu mismo nivel, depende de ti, corre el riesgo real de que le digas: “¡No quiero nada contigo; entre Tú y yo, me quedo conmigo a solas!” Y Dios respeta tu actitud.
  1. Tú eres tan importante para Dios y para Dios es tan importante que te salves y no te pierdas en la condenación eterna del infierno, que ha enviado a Su mismo Hijo para salvarte del infierno. El Hijo de Dios hecho hombre, ha nacido, ha vivido, ha predicado, ha padecido y ha muerto por ti para que no te termines yéndote al infierno.  Fundó la Iglesia católica por ti, para que no te vayas al infierno. Instituyó los Sacramentos por ti, para que no termines en el infierno.  Te ha dado a Su propia Madre para que tú no te vayas al infierno. Su Madre y tu Madre son la misma, la Virgen. Imagínate lo terrible que será el infierno que, incluso Dios ha instituido la Eucaristía, se ha hecho Pan para entrar y vivir en ti. La Eucaristía es el detalle más expresivo del deseo que Dios tiene de que te vayas al Cielo y nunca llegues al infierno. ¡Cuánto te amará Dios y que terrible será la separación eterna de Él (el infierno)  como para que Dios haya hecho la “locura” de dejarse comer por ti para vivir en comunión contigo y nunca pises el infierno!
  1. Dios permitió que Judas hiciera lo que hizo, le pasará lo que le pasó y terminara como terminó para que tú no te condenaras.  Judas no tuvo a Judas. Tú sí tienes a Judas. Judas se ha ido al infierno para que tú no te vayas al infierno. Judas te dice:“Mira lo que me pasó a mí por haber despreciado la Amistad de Jesús por 30 monedas de plata. Pero, como sabes, me quedé sin Jesús y sin mis 30 monedas: Fui y me colgué. Tú, en cierto sentido,  eres más culpable que yo, porque yo no tuve la visión de los hechos que tú tienes: yo no tuve la experiencia de Judas para aprender. En cambio, tú si tienes mi experiencia. Aprende. No seas como yo. No le vendas a Jesucristo por 30 monedas. Yo le vendí una sola vez: tú, cada vez que cometes un pecado mortal, vendes a Jesús, renuncias a Jesús, desprecias a Jesús, por tus 30 monedas. No te lo digo en broma. La cosa va en serio”.
  1. Puedes vivir, ya ahora, en el Cielo. Te repito: tú no eliges muchas cosas importantísimas de esta vida en el tiempo; pero sí eliges tu destino eterno. Si tú vives con el Cielo en tu corazón, si siendo consecuente con tus Comuniones, vives una vida limpia, jamás irás al infierno. Pero si tú comulgas y vuelves a expulsar a Dios de tu alma por tus pecados mortales, eres un demente: por mucho que comulgues, si tú no respetas a Dios que mora en ti, y vuelves a expulsarlo, una y otra vez, para vivir de nuevo con en comunión con el Demonio y con el infierno en tu alma… Si vives en pecado mortal, has comenzado ya tu infierno en la tierra. Si vives en gracia de Dios, has comenzado tu Cielo en la tierra;  luchando siempre por vivir en sintonía con Dios, a través de la bondad de las virtudes. El viaje hacia la bondad es siempre un viaje hacia la paz y la felicidad: un viaje en el tiempo hacia la Eternidad feliz.
  1. El infierno es terrible: lo peor del infierno es la eterna ausencia de Dios, la soledad absoluta. La causa de la soledad es el rechazo del Amor. Es el anti-amor, el odio contra Dios, contra los salvados, contra los otros condenados y contra uno mismo. Es el desamor que se inicia en el tiempo y se eterniza después de la muerte. El desgarramiento total. Así como el Cielo es eterno; el infierno también. En el infierno no hay ningún consuelo. Ni siquiera el consuelo de verte acompañado por otros condenados, como los presos del mismo presidio. No. Cada condenado es un mundo cerrado en sí mismo. El infierno es la consumación en ti de todos los sufrimientos imaginables, en tu alma y en tu cuerpo; pero sin el consuelo de que algún día terminarán. El infierno es la opción eterna en contra de Dios, en contra de tu Felicidad. Es la autoexclusión de la Felicidad del Cielo. Estarás y te sentirás eternamente solo, solo… Fuiste creado para buscar y encontrar a Dios en esta vida; pero te buscaste a ti mismo, te encontraste contigo mismo. Te odiarás, te aborrecerás, te maldecirás, pero no te arrepentirás; ya no podrás arrepentirte, ni querrás arrepentirte, ni sabrás cómo arrepentirte. Piénsalo.
  1. El demonio es malvado. No cesa de difundir hoy por todas partes la convicción de que podemos vivir pecando y rechazando a Dios y que al final uno puede arrepentirse. San Alfonso María de Ligorio decía: “Ten miedo cuando el demonio te ofrezca la Misericordia divina. Es una trampa”. Jesús no dijo que todos se salvarían. No. Todo lo contrario: “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; sólo entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo. Aquel día muchos me dirán: ¡Señor, Señor! Hemos hablado en tu nombre, y en tu nombre hemos expulsado demonios y realizado muchos milagros.  Entonces yo les diré claramente: Nunca les conocí. ¡Aléjense de mí, ustedes que hacen el mal!” (Mt 7)
  1. Santa Teresa de Jesús cuenta que vio su nombre en el infierno. Los grandes santos se creen grandes pecadores, y por ello son santos. Los grandes pecadores se creen santos, y por eso son grandes pecadores. Es posible que tú no seas ni siquiera un gran pecador. Muy posiblemente eres un pequeño pecador; pero si vives en pecado mortal, sin ser un gran pecador, te irás a infierno. El que estudia medicina, lógicamente, terminará siendo médico. No es posible vivir en pecado mortal con el infierno en tu corazón y en comunión con el demonio y pretender ir al Cielo. La gente cree que todo se arregla cuando uno va a morir: llamar al sacerdote, confesarse y ¡zas!, irse al Pero el problema es que Dios ha visto necesario no avisarnos el día de nuestra muerte porque Dios no quiere nuestra muerte, sino nuestra vida.  Si no fuera así, Dios estaría jugando con el hombre: hace todo lo que hace para que no nos vayamos al infierno, y  al final, resulta que, todo era un cuento: igual todos se salvan, como dicen hoy los Teólogos de la Misericordia (de la “miseria gorda”, mejor)
  1. Vive en gracia de Dios. Vive en Amistad con Dios. Vive Feliz. No vivas, ni duermas en pecado mortal. Acuéstate todos los días y duerme con Dios. No duermas con el diablo. No basta con confesarte y comulgar. Es absolutamente necesario vivir en gracia, en paz y amistad con Dios. Para terminar, te copio algunos párrafos escritos hace mucho, por un fraile, que pido a Dios esté en el Cielo:

Yo ¿para qué nací? Para salvarme. Que tengo de morir es infalible. Dejar de ver a Dios y condenarme,  triste cosa será, pero posible.  ¿Posible? ¿Y río, y duermo, y quiero holgarme? ¿Posible? ¿Y tengo amor a lo visible? ¿Qué hago?, ¿en qué me ocupo?, ¿en qué me encanto? Loco debo de ser, pues no soy santo.  Yo ¿cómo vine al mundo? Condenado;  Dios ¿cómo me libró? Dando su vida; Yo ¿cómo la perdí? Por un bocado, Que fue del mundo todo el homicida. Dios ¿qué me pide a mí? Lo que me ha dado; Yo ¿qué le pido a él? La eterna vida; Dios ¿para qué murió? Para librarme: Yo ¿para qué nací? Para salvarme. Pues ¿cómo de la enmienda y penitencia tan descuidado vivo en esta vida? ¿Cómo no limpio y curo la conciencia antes que llegue el fin desta partida?  Porque si llega, y falta diligencia, el dar en el infierno una caída, hasta el centro profundo más horrible, triste cosa será, pero posible… ¿Posible? Loco debo ser si no soy santo… (Fray Pedro de los Reyes (S. XVI))

Padre Pedro Monteclaro

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