
El grupo de Ayuda Fraterna es uno de los que más actividad tiene en nuestra parroquia, es también uno de los más antiguos y ha estado siempre formado por personas de una sólida vida cristiana. La realidad socioeconómica en la que nos encontramos es la siguiente: Los límites parroquiales albergan una enorme cantidad de personas, en torno a las 30.000, de los que el 70% se declaran católicos, eso nos da un cálculo aproximado de unos 6.000 hogares católicos. El perfil socioeconómico de estas familias corresponde a un 70% de un nivel medio (C2) y un 30% de un nivel bajo (D), según los resultados que arrojaba el último censo 2002. Por lo que no tenemos familias en extrema pobreza (E). Con todo, enfrentamos casos individuales de lo más lamentable que se salen de una encuesta gubernamental: Ancianos con una pensión miserable, enfermos terminales sin medios económicos, emigrantes, cesantes, allegados, y muchos que han sido golpeados por la drogadicción o el alcoholismo… En definitiva, que nunca nos faltan los casos de personas a las que podemos ayudar cristianamente en sus necesidades más básicas.
En la actualidad, atendemos regularmente unas cuarenta familias con alimentos no perecibles, conseguidos de los mismos aportes que la comunidad hace. Y también podemos colaborar en otras necesidades con lo que se consigue a través de bazares y otras pequeñas iniciativas.
Intentamos que nuestra labor sea también evangelizadora y no sólo ayudar en lo material, por lo que es importante que todas las personas que conformen el grupo tengan una sólida vida cristiana y se fortalezcan constantemente mediante la oración y la Santa Misa.
Unos de los proyectos más exitosos ha sido la creación del Refugio de María. Donde intentamos albergar a aquellas personas y familias de más bajos recursos en un clima afectuoso y personal. Además nos preocupamos de su formación doctrinal con charlas de catequesis a cargo de la Hermana Rosalía, o la Señora Gladys Gallo. Aprovechan también para “regularizar” su situación sacramental y ponerse “al día” en lo espiritual, pues muchos son los que no se han confesado en mucho tiempo o no han recibido su Primera Comunión o su Confirmación.
El grupo lo lidera actualmente la señora Rosa Martínez Blay y le colaboran, además de las personas ya citadas: Ana María González, Graciela Salazar, Ana Colque… y otras muchas que prefieren el anonimato y que entregan su tiempo y su cariño en acoger a todos los necesitados y ayudarlos en la medida de nuestras posibilidades, siempre tan limitadas.
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Ayuda fraterna

