Más numerosa que otros años, contra todo pronóstico, estuvo la Procesión del Corpus. Ni el temor a la lluvia, ni el intenso frío invernal, ni lo temprano de la hora... nada pudo desanimar al nutrido grupo de nuestra pequeña comunidad de participar en esta venerable y arraigada devoción cristiana. Fue nuestro homenaje a Dios, un humilde modo de expresarle nuestro afecto, y la mejor manera que tuvimos ese día de testimoniar nuestro agradecimiento y amor a Dios: Adorando a Nuestro Señor Jesucristo presente de modo real y verdadero en la Sagrada Hostia Consagrada.
La procesión fue, tal y como se había planificado, corta y sencilla. Lo podrán ver en las fotos que se han subido a la página en el nuevo álbum Corpus 2009 donde aparecen también algunas de la comunidad de Sagrados Estigmas.
Hay que destacar la participación de los jóvenes que desde el día anterior se organizaron para adornar el itinerario con guirnaldas y globos, también la de nuestros niños de Primera Comunión que asistieron con gran devoción y silencio, y por último, pero no en importancia, la de los veteranos miembros de los Adoradores del Santísimo Sacramento que como siempre, a pesar de sus años, demostraron su fortaleza y valentía. Saludamos con alegría a los nuevos integrantes que hicieron ese mismo día con juramento solemne su compromiso anual. Ellos llegan en un momento delicado e importante para ocupar el puesto de los que ya partieron. Afortunadamente, tuvimos pocas deserciones. Tan sólo las de dos candidatas que nos abandonaron, en el último momento, movidas por el amor a este mundo. Los que se alistaron reemplazarán a los que han caído dignamente luchando el Buen Combate de la fe, rezamos y rezaremos siempre por ellos: que el Señor los acoja en su descanso eterno.Pareciera que no podemos cubrir las terribles brechas abiertas por el Enemigo en nuestra maltrecha Iglesia. El Fuego se intensifica y la situación se hace insostenible. Mientras el Caos reina entre nuestros oficiales y la Confusión se apodera de tantos buenos soldados, nuestra fidelidad tiene que ser total. ¡Resistiremos! ¡Jamás nos rendiremos! Permaneceremos firmes en nuestros puestos. Resistiremos contra toda esperanza. ¡En guardia!. Atrincherados tras el Sagrario, velaremos atentos a la llegada del Buen Pastor. ¡A cubierto!. Bajo el manto de su Dulcísima Madre estaremos preparados. Listos los rosarios. Deslizándose entre nuestros dedos apretados y con las letanías en nuestros labios y en el corazón. Para que... Cuando Él llegue entre las nubes del cielo, al toque de trompeta de su ángel, al oído de su voz de mando, nuestro impaciente corazón unirá su voz a la suya en un grito de exultante alegría... Será el grito de ataque más ensordecedor que se haya escuchado jamás en el campo de combate... Y cargaremos con todas nuestras fuerzas… Las humildes y harapientas huestes de Nuestro Señor arrasarán, como una exhalación, con todas las bien pertrechadas legiones del Enemigo.


